Autismo: cómo identificar los primeros signos en niños

Algunas pistas pueden ayudar a los padres a anticipar la detección de problemas de autismo en los bebés y aumentar el progreso del tratamiento.

Recibir el diagnóstico de autismo de un hijo es como embarcarse rumbo a un universo desconocido. Es preciso encontrar la manera de aterrizar en este pequeño mundo en el que el niño parece estar aislado. El trastorno, una especie de fallo del desarrollo neurológico, suele ser identificado por los médicos entre 1 año y medio y 3 años, pero los expertos apuestan por que los padres son capaces de detectar los primeros signos a partir de los 8 meses y, así, buscar ayuda profesional cuanto antes.

Investigadores de la Universidad de Miami, en los Estados Unidos, han descubierto que la clave para identificar los primeros signos de autismo se encuentran en la comunicación no verbal. El equipo del profesor de psicología Daniel Messinger observó el modo en que el bebé mira hacia objetos, la manera como él pide lo que desea y cómo reacciona cuando le apuntan hacia alguna dirección. Pequeños errores de señas en los primeros meses de vida presentaron signos más evidentes de autismo después de los 2 años y medio de edad.

Observa en casa

“La mirada es muy importante para demostrar el vínculo materno. Mientras es amamantado, el autista no puede concentrarse en la figura de la madre y mantiene una mirada perdida”, explica el doctor Esteban Vadasz, coordinador del Programa de Trastornos del Espectro Autista del Instituto de Psiquiatría del Hospital das Clínicas de Sao Paulo.

Otro comportamiento que puede encender la luz amarilla es el aceptar el regazo de cualquier persona. “A los 8 meses, el niño suele extrañar a quien no es de su convivencia y hasta llorar, mostrando que se encuentra insatisfecho. En el caso de un niño autista, se siente igualmente cómodo con cualquiera”, dice el psiquiatra.

El llanto casi ininterrumpido, una inquietud constante o, por el contrario, una apatía a la prosperidad también merecen atención. “Muchas veces los médicos no observan la relación entre el bebé y las personas, porque se centran en el aspecto orgánico”, señala Cristina Keiko Inafuku de Merletti, psicóloga de la ONG Lugar de Vida, especializada en el seguimiento de autistas. Ella advierte que, cuando el autismo es ligero, exámenes eletroencefalográficos, genéticos y de neuroimagen a veces no presentan cambios significativos. De ahí, más que nunca, cuenta la percepción de los padres en el día a día.

Vale notar incluso si el pequeño se molesta con el tacto, con algunos sonidos y con ciertas texturas de los alimentos, lo que llega a dificultar demasiado la transición de la leche para las comidas sólidas, ya que el autista tiene los sentidos afectados.

En casa, se nota la ausencia de habla, una aparente sordera y los movimientos pendulares estereotipados de tronco, manos y cabeza. Los expertos analizan los trastornos de lenguaje, de socialización, de comportamientos restringidos y repetitivos. El espectro autista es diferenciado por los grados de compromiso de estas características.

El autismo afecta a más niños – cuatro por cada niña -, y la mitad de estos niños tiene algún retraso mental. Muchas veces se diagnostican enfermedades asociadas, como convulsiones, e incluso epilepsia. Problemas gastrointestinales son también comunes. Como no muestran lo que sienten, principalmente el dolor, los padres deben mantener los ojos abiertos. Crisis de ansiedad y agresividad también afectan el tratamiento. En estos casos, la medicación para tranquilizar es una gran aliada, las pruebas con la hormona oxitocina, ligada a la afectividad, es visto como alternativa por los expertos.

Diagnóstico de autismo

Diagnóstico de autismo

Tratamiento del autismo

Las evaluaciones son individuales, pero las terapias suelen ser realizadas en grupos para estimular la socialización. Incluyen el seguimiento del comportamiento, el pedagógico y el mejoramiento de la comunicación. “Y, cuanto antes se inicien las intervenciones, mayores son los avances, principalmente en las relaciones afectivas, en las actividades diarias y motoras”, señala Daniel Messinger, líder del estudio estadounidense.

Carolina Ramos Ferreira, coordinadora pedagógica de la Asociación de Amigos del Autismo (AMA), recalca que es importante dar continuidad en el hogar al trabajo realizado por los especialistas. “Es preciso fomentar, enseñar a vestirse, cepillarse los dientes y a comer solo. El exceso de protección puede hacer que los padres bloqueen aún más la autonomía de estos niños y jóvenes”, alerta.

Familia preparada

Por lo tanto, el gran desafío es orientar a la familia. Cristina Keiko, la ONG Lugar de la Vida, piensa que la madre y el padre suelen recibir la noticia de forma inadecuada, casi técnica, y se convierten en investigadores, dejando de percibir los matices del desarrollo infantil. Por cierto, muchas entidades ofrecen cursos para el perfeccionamiento de los padres, pero estos espacios especializados son escasos para dar cuenta de la demanda.
Con un buen seguimiento, el autista puede quedar con menos limitaciones y hasta asistir a la escuela regular con alguien sirviendo de apoyo. Todo va a depender del grado de la discapacidad. Por eso, la observación es fundamental para captar detalles valiosos que ayudan a entrar en ese mundo tan especial.

Escapar de casa es otro síntoma

Casi la mitad de los autistas estadounidenses con menos de 4 años ya ha escapado en al menos una ocasión. Es lo que revela un estudio del Instituto Kennedy Krieger, con 1,2 mil familias. En la mayoría de las veces, lo que motiva a estos niños es llegar a algún lugar específico. Los números son alarmantes, ya que elevan el riesgo de accidentes. Por lo menos el 65% de los niños que escaparon fueron atropellados o casi atropellados. Otros 24% sobrevivieron a ahogarse.

Tipos de autismo

Autismo clásico

Es un fallo neurofisiológico, que crea obstáculos para el procesamiento cerebral. La sociabilidad es siempre comprometida. En los casos más graves de autismo, la voz llega a ser afectada. Los moderados, hay una interacción con el mundo, pero más pasiva.

Asperger

Menos grave, tiene características similares a las del autismo, como el interés restringido por los objetos y problemas de socialización. Llega a siete niños por cada niña. Pero, en este caso, la inteligencia y la memoria fuera de lo común suelen destacar.

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