Bulimina. Alimentación compulsiva

Comer compulsivamente en un corto lapso de tiempo, y luego provocarse el vómito voluntariamente para deshacerse de las calorías ingeridas, son los síntomas más comunes que caracterizan a la bulimia nerviosa.

Es preocupante saber que el 90% de las personas que padecen de este desorden alimentario son mujeres, en su mayoría jóvenes entre las edades de 18 a 20 años. Sin embargo, la bulimia también puede desarrollarse en personas mayores de 20 años y en adolescentes.

También inciden factores individuales, biológicos, psicológicos, familiares y socioculturales. Cada vez más, la presión social que representa “estar a la moda” afecta a millones de jóvenes.

La inducción del vómito después de haber ingerido grandes cantidades de comidas, el uso de laxantes, enemas, supositorios o diuréticos como medios para deshacerse de la comida ingerida, antes de que el organismo haga uso de sus calorías, son los métodos más utilizados para eliminar las calorías consumidas. Algunas personas recurren, también, al ejercicio inmediatamente después de haber comido.

La anorexia la produce, fundamentalmente, el miedo a engordar y el deseo de mantenerse delgado. Esto provoca que la persona que la padece, se empeñe en obtener un peso por debajo de los límites adecuados e incluso llegar hasta la desnutrición.

Aunque temen a la gordura, los bulímicos, a diferencia de los anoréxicos, pueden lucir perfectamente normal. La mayoría tienen un peso adecuado e inclusive, algunos pueden tener sobrepeso.

Lo más contradictorio de la enfermedad es que, mientras temen a la comida, consumen grandes cantidades de alimentos. Algunas veces llegan a ingerir hasta 20.000 calorías de una vez. Sus atracones consisten, usualmente, de dulces y comidas altas en calorías como helados, tartas y pasteles.

Otra diferencia con los anoréxicos, es que no reniegan sus problemas con la comida y se sienten avergonzados de su conducta. Son frecuentemente impulsivos y tienen más probabilidad de verse involucrados en otras adicciones que quienes sufren de anorexia.

Muchas personas con bulimia presentan antecedentes de anorexia u obesidad. En algunos casos pueden presentar un concomitante desorden depresivo, de ansiedad, de pánico o fobia social. Otras conductas adictivas, como uso de drogas y alcoholismo, pueden manifestarse.

Bulimia

Bulimia

¿Cómo reconocer a una persona con bulimia?

Comer compulsivamente en un corto lapso de tiempo, y luego provocarse el vómito voluntariamente para deshacerse de las calorías ingeridas, son los síntomas más comunes que caracterizan a la bulimia nerviosa.

La conducta de la persona enferma de bulimia muestra los siguientes síntomas:

  • Episodios recurrentes de alimentación compulsiva, con pérdida de la capacidad de control.
  • Vómito provocado, uso de laxantes y diuréticos, períodos de ayuna o ejercicios físicos excesivos, en un esfuerzo por controlar el peso corporal.
  • Miedo obsesivo a la obesidad.
  • Sentimientos de culpa, pena o auto reproche.
  • Además de los síntomas que manifiestan, desde el punto de vista físico:
  • Los análisis de sangre pueden revelar deshidratación, pérdida de electrolitos y otros nutrientes importantes como resultado del uso de diuréticos, laxantes y de los frecuentes vómitos.
  • Caída y erosión de los dientes, causados por el ácido del estómago durante los vómitos.
  • Tensión arterial baja.
  • Constipación.
  • Cambios hormonales.
  • Mejillas hinchadas.

¿Cuáles son los principales tratamientos contra la bulimia?

El tratamiento fundamental para pacientes bulímicos se basa en una combinación de medicamentos y terapias cognitivo-conductuales. Algunos medicamentos antidepresivos, pueden ayudar a disminuir la ansiedad por comer y la frecuencia de los “atracones” y vómitos.

La psicoterapia, por su parte, puede ser usada para monitorizar e incrementar la toma de conciencia de los hábitos alimentarios en el paciente. Puede además dirigir pensamientos y actitudes distorsionados acerca de las calorías, peso e imagen corporal. Este tipo de tratamiento aliviará cualquier depresión existente.

La terapia en grupo les provee la oportunidad de discutir los desórdenes y de sentirse menos solos. Mientras que la familiar, los ayuda a resolver los conflictos inevitables que surgen alrededor de la mesa y otros sentimientos de impotencia y enojo que puedan surgir.

Al igual que en la anorexia, la gran mayoría de las personas que sufren bulimia necesitan atención especializada para combatir su enfermedad. Ellos usualmente tienen conocimiento de que lo que hacen no es normal, por lo que una vez que su “secreto” se descubre, muchos experimentan un gran alivio y responden de forma adecuada al tratamiento.

La buena noticia para las personas que sufren de bulimia es que entre el 50 y el 70% de los pacientes diagnosticados se recuperan con este tratamiento sin sufrir otras complicaciones o efectos secundarios a largo plazo.

Leave a Reply

  • Responsable: Octavio Ortega Esteban
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: Octavio[arroba]kerchak.com
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad