Síndrome de la clase turista

La popularidad que ha tenido el transbordo aéreo durante muchos años ha elevado la cantidad de individuos que utilizan este medio de transporte para visitar distintas regiones y/o países constantemente. Dependiendo del destino, los trayectos suelen ser muy largos e incómodos, acarreando como consecuencia principal el denominado síndrome de la clase turista.

El síndrome de la clase turista fue un término albergado a finales de 1990 cuando se relacionó la trombosis, en especial la trombosis venosa profunda (TVP) con el hecho de permanecer más de seis horas sentado. Este padecimiento se manifiesta cuando un coagulo se desprende y se traslada a través del torrente sanguíneo atascándose en el cerebro, los pulmones y el corazón.

El TVP afecta principalmente las venas inferiores de la pierna incluyendo al muslo causando que el coagulo bloquee el flujo sanguíneo.

Asociando las dos situaciones podemos determinar que la causa principal de este síndrome, es la escaza o nula movilización de los miembros inferiores, lo que usualmente sucede cuando pasamos más de seis horas sentados en un vuelo.
El síndrome de la clase turista se debe inicialmente al poco espacio que disponemos en los asientos de aviones para movilizar nuestras extremidades inferiores, logrando enlentecer la circulación venosa.

Imagen sobre el síndrome de la clase turista

Imagen sobre el síndrome de la clase turista

Hay datos científicos que confirman que los viajes alargados, con una escasa movilidad de las extremidades inferiores, son un factor de riesgo en la aparición de la Trombosis Venosa Profunda (TVP)

El Dr. Pablo Pedreros cardiólogo de la Clínica Santa María afirma: “Lo que puede pasar en ese tiempo de inactividad, es que la presión directa sobre el sistema venoso de las extremidades, asociado a la falta de movilidad, puede ocasionar la generación de coágulos -lo que es más frecuente en personas obesas, embarazadas, con enfermedades crónicas o con varices-, los que potencialmente pueden desprenderse y alojarse en el sistema circulatorio pulmonar. En ocasiones puede ser fatal

Como medidas preventivas para el síndrome de la clase turista se debe evitar permanecer sentado por más de seis o siete horas. Se recomienda caminar cada cierto tiempo, si te encuentras en un vuelo y éste se torna muy largo puedes cada 20 minutos levantarte del asiento y trasladarte por el pasillo, siendo el baño una excelente excusa para realizar este ejercicio, de esta forma se disminuyen las posibilidades de padecer una compresión venosa y a su vez de una trombosis. El tratamiento es el mismo que para la enfermedad tromboembólica, la anticoagulación por medio de medicamentos específicos para esta tarea con la finalidad de eliminar la coagulación o disminuirla aunque la trombosis puede desaparecer definitivamente en otros casos puede volver a desarrollarse.

Procura tomar suficiente agua durante el viaje para mantener hidratado al organismo, evitando la ingesta de alcohol y de fármacos inductores de sueño. Las personas con mayor riesgo a padecer TVP, son aquellas en sobrepeso, embarazadas, con insuficiencia venosa en las extremidades inferiores (varices), con tratamientos hormonales, con cirugías recientes y enfermedades cardiacas o cáncer.

Existe la desventaja que entre las aerolíneas no existan protocolos que suministren la ayuda específica al instante que sucedan este tipo de situaciones.

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